Los cuatro mundos de Emanación, Creación, Formación y Acción emergen de la luz infinita, que brilla subsecuentemente al tzimtzum inicial a través de la mujer primordial, y culmina en nuestro universo físico limitado.
Las diez sefirot y los partzufim que forman, descriptos en el contexto del mundo de Atzilut, se manifiestan en cada uno de los cuatro reinos.
Veamos brevemente los que aún nos faltan…
Olam HaAtzilut:
Atzilut es el mundo de la emanación divina, con una conciencia plena y total de su origen.
El proceso de la emanación es descripto en jasidut como de heelem veguilui -oculatamiento y revelación-, es decir, el proceso de revelar la esencia de lo que hasta ahora estaba oculto.
Los tres mundos inferiores son reinos creados, algo -conciencia propia independiente- de la nada -el origen escondido-.
El proceso de la creación es descripto en jasidut como de etzem vehitpastut -ser esencial y expansión-, como un rayo de luz que se extiende desde el cuerpo del sol hasta eventualmente ocultarse en la realidad, experimentandose y percibiéndose como otro o algo separado de su origen.
Desde el momento de su emanación luego de la ruptura de los recipientes del mundo previo de Tohu, el mundo de Atzilut está en un estado de rectificación perfecta y eterna.
Este no es el caso de los otros tres mundos inferiores, que requieren de nuestro servicio divino en la tierra para redimir las chispas de divinidad caídas en ellos y traerlos así a un estado completo de rectificación como el caso de Atzilut.
En general, los cuatro mundos son paralelos a las cuatro letras del nombre esencial de Havaiáh: la corona encima de la iud de Havaiáh corresponde al mundo de Adam Kadmón; la iud misma, por encima del tiempo y el espacio, brilla en el mundo de Atzilut; las tres letras hei, vav y hei, que juntas forman la palabra presente reflejan la realidad interior del tiempo y el espacio creados, brillando en los tres mundos inferiores.
Relativo al alma, los cuatro mundos corresponden a los cuatro niveles del alma del hombre: Jaiáh del mundo de Atzilut , neshamáh del mundo de Beriáh , ruaj del mundo de Ietziráh y nefesh del mundo de Asiáh.
El nivel de iejidáh del alma corresponde a y desciende a la persona desde el mundo de Adam Kadmón.
Las diez sefirot del mundo de Atzilut, en relación a las de los tres mundos inferiores, son como los diez poderes esenciales del alma en relación a sus tres vestimentas de pensamiento, habla y acción. A pesar de que todas las formas de auto expresión derivan en definitiva de maljut de Atzilut , que es el mundo del habla Divino, las vestimentas reales del alma -que como tales están separadas del alma misma- se relacionan con los tres mundos inferiores de Beriáh, Ietziráh y Asiáh.
El mundo de Atzilut es el de la dicha y el éxtasis del casamiento, que viene a continuación del mundo de Akudím, el mundo de las impresiones de la niñez y del mundo de Nekudim, con su experiencia traumática de la adolescencia.
Los tres mundos inferiores pueden ser comparados con las tres etapas de la persona que abandona el ámbito íntimo de su hogar -el dominio privado-, que en Kaabaláh es el mundo de Atzilut, para salir al mundo exterior, de los negocios -el dominio público-, de los tres mundos inferiores en Kaabaláh.
El negocio de los tres mundos inferiores es involucrarse en la elevación de las chispas caídas.

Olam HaBeriah:
El mundo de Beriáh es el primero de los tres mundos inferiores.
En él la substancia etérea inicial de la creación emerge de la nada en estado de pureza.
Mientras que en relación a su estado de realidad Atzilut es un mundo de la no existencia -ain-, Beriáh es de la existencia potencial -iesh-.
Este estado del ser es llamado materia sin forma, jomer hiilui.
La Kabbaláh se refiere al mundo de Beriáh como el mundo del trono.
El reino de Atzilut se siente, como si fuera sobre el trono de Beriáh.
La palabra trono -kisé-, deriva de la raíz que significa cubrir.
Entonces está cubriendo y ocultando la luz y de Atzilut y a la vez trayéndola hacia la realidad creada.
En cada uno de estos tres mundos inferiores existe una clase de ángeles.
Estos son mensajeros de Hashem para manifestar su presencia y controlar a las entidades creadas de los mundos inferiores.
El mundo de Beriáh es la morada espiritual de los serafim, los ángeles llameantes.
Este mundo es el origen espiritual de la inteligencia humana.
Ima -bináh, el entendimiento y la inteligencia en general de Atzilut- reside en el mundo de Beriáh.
Aquí están las inteligencias abstractas -sejalim nivdalim- de las cuales habla el Rambán.
Fin de Arbaah Olamot - Los Cuatro Mundos