הנך יפה רעיתי הנך יפה עיניך יונים Cantares 1:15
He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos.
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La rebeldía está ardiendo en nosotras y la creatividad y el valor de buscar otras opciones, también.
Tenemos que percibir el mundo, las diferentes realidades, desde una perspectiva multidimensional, como él mismo se nos presenta.
Sorprendiéndonos, siempre.
Yo quiero caminar por las paredes del patriarcado dejando bien nítidas las huellas de la existencia lesbiana.
Las mías, las nuestras, las de todas.
Sueño con juntar esas fuerzas y salir por ahí, gritando por las calles, amando, sintiendo, sin miedo de lo que nos pueda suceder.
Yo quiero que pase esto en todas nuestras tierras, y ansío volver a ese momento en que no éramos extranjeras, ni extrañas, ni nada.
Cuando éramos amazonas en la plenitud de vivir, de soñar, de danzar.
Yo quiero, junto con todas las rebeldes que estén dispuestas, recuperar nuestra historia, oír lo que nosotras hicimos antes de nuestra esclavitud.
Quiero que estemos en los museos y ver nuestro arte reflejado en sus paredes; en las librerías y ver nuestras letras en las páginas de los libros; en los diarios ver mujeres hacedoras; en los cines, vernos dentro y fuera de las películas, de los relatos, las imágenes y sus músicas, en internet, en los blogs.
Quiero que salgamos de las jaulas y que podamos cantar y nadar, porque el día que hayamos subvertido nuestra realidad, no habrá más muertes, habrá música, danzas, tambores.
También quiero estar relajada sabiendo que no se reproducirán los papeles de la sociedad hétero.
No quiero una clase gay con privilegios y una clase lesbiana que la sostenga.
Quiero que luchemos, que nos levantemos, que sintamos nuevamente aquella furia que llevamos dentro de nuestras venas, en nuestra sangre guerrera, tantas fuerzas que en el día a día invertimos en resistir.
Ahora vamos a invertir en nosotras, en nuestras potencialidades, vamos a materializar el cambio pasando a la acción y así a la transformación social.
Porque la existencia lesbiana lo merece, y porque el ‘continum lésbico’ está presente, aquí y ahora en plenitud.
Quiero caminar por las paredes del patriarcado dejando nuestras marcas de existencia lesbiana, subvirtiendo el patético punto de vista humano tradicional.
Quiero ser irreverente con las normas instituidas y desobediente con las instituciones patriarcales, porque solo así nos libertaremos.
La rebeldía ama la desobediencia, y únicamente siendo rebeldes así llegaremos a nuestras profundidades, a sentir quién realmente somos, a sacarnos los vestidos patriarcales que desde niñas nos han obligado a usar y que con ellos pretendieron que actuemos y amemos.
Nosotras lesbianas y mujeres disidentes, luchadoras, sabemos muy bien cómo amar y a quién.
Y se me ocurre una frase para terminar -antes de la imagen- que en mi caso requirió que la leyera muchas veces hasta que al fin logré comprenderla.
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‘El sentimiento de lo sublime es, pues, un sentimiento de displacer debido a la inadecuación de la imaginación en la estimación estética de mangitudes respecto a la estimación por la razón, y a la vez un placer despertado con tal ocasión precisamente por la concordancia de este juicio sobre la inadecuación de la más grande potencia sensible con ideas de la razón, en la medida en que el esfuerzo dirigido hacia éstas es, empero, ley para nosotros’.
Emmanuel Kant, en ‘Beobachtungen über das Gefühl des Schönen und Erhabenen’ (Observaciones sobre el carácter de lo bello y lo sublime).
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