Oxímoron אוקסימורון
ויולד נח שׂלשׂה בנים את שׂם את חם ואת יפת Génesis 6:10
Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Châm, y a Japhet.
בעצם היום הזה בא נח ושׂם וחם ויפת בני נח ואשׂת נח ושׂלשׂת נשׂי בניו אתם אל התבה Génesis 7:13
En este mismo día entró Noé, y Sem, y Châm y Japhet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca;
La palabra semita se refiere a las personas descendientes de Sem שם בן נח .
Esto incluye judíos, pero también a los árabes.
Sem era uno de los hijos de Noé -’consuelo’ en hebreo, נוח Nóaḥ נח en árabe Nōªḥ, نوح Nūḥ- .
Los antiguos habitantes veían que en su entorno se hablaban distintas lenguas, unas que se parecían entre sí y otras que no se parecían, y las dividieron en tres grupos.
Con la mentalidad tribal de aquella época denominaron cada grupo lingüístico con el nombre de un personaje epónimo. y los tres grupos los explicaron como los descendientes de los tres hijos de Noé:
Al grupo de lenguas que se parecían a las que ellos hablaban -cananeo-hebreo-fenicio- las llamaron con el nombre de Sem -שֵׁם šēm- relacionado con el antiguo nombre de Siria y Damasco, llamados ambos hasta hoy en árabe -شام šām-, que sería el supuesto hijo bendito, más que nada porque a su estirpe había de pertenecer, entre otros, el pueblo hebreo, que era el que escribía estas tradiciones.
A los que hablaban lenguas emparentadas con las de Canaán, del antiguo Egipto y del pueblo africano Fut se les dio como antepasado epónimo a Cam -חָם hām- el supuesto hijo maldito, lo que justificaría las constantes enemistades de los hebreos con los egipcios, y también las que tenían los hebreos con los cananeos, pese a que la lengua cananea era del grupo semítico y poco diferente de la hebrea hasta el punto de que los lingüistas la consideran una variante dialectal de la otra- e incluyeron a los cananeos en el grupo de los hijos de Cam.
Por último, a los que hablaban lenguas emparentadas con las de los hititas o los aqueos, y los habitantes del Cáucaso y del Mar Negro -Hoy Rusia y Ucrania, por ejemplo- lo que ahora llamaríamos el grupo indoeuropeo, los hicieron descendientes de Jafet -יָפֶת yāpheth-.
Así es como -mediante estos tres hijos de Noé, y tras la confusión de lenguas provocada por el episodio de la torre de Babel בבל - se explicaba en la época de pensamiento mítico preteorético las diferencias y las similitudes observadas en los tres grupos de lenguas presentes en el entorno de la zona.
על כן קרא שׂמה בבל כי שׂם בלל יהוה שׁפת כל הארץ ומשׂם הפיצם יהוה על פני כל הארץ Génesis 11:9
Por esto fué llamado el nombre de ella Babel, porque allí confudió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.
Cuando en el siglo XIX se empezó a estudiar diacrónicamente el acervo lingüístico mundial se acuñaron expresiones derivadas de estos nombres:
Para denominar el grupo de lenguas a que pertenecen el árabe, el hebreo-fenicio-cananeo, el acadio, el arameo, el asirio-babilónico, el sudarábigo, el etiópico, etc, se acuñó el término semita y dichas lenguas se llamaron ‘lenguas semíticas’.
El grupo al que pertenecen el antiguo egipcio -copto-, el amazige, bereber o tuareg, el guanche antiguo de Canarias, el somalí y otras lenguas habladas desde Sudán hasta Kenya se acuñó el término de camita y ‘lenguas camíticas’.
Y para el grupo de lenguas de la familia indoeuropea a que pertenecen las lenguas latinas, germánicas, eslavas, iranias e hindostánicas, en lugar de ‘jafetita’ se prefirió el término ‘ario’, tomado de una denominación de sí mismos que encontraron en estos pueblos y que se mantiene en lo que hoy es el estado de Aryana, en la India.
La estupidez humana -que es mucho mayor de lo que a veces imaginamos- dio en considerar ‘razas’ a estos grupos de lenguas, como si las personas llevaran información lingüística en sus genes.
Y así fue como muchos se obstinaron en llamar ’semitas’ a los judíos europeos, que cultivaban la lengua hebrea como lengua litúrgica, y a considerarlos de otra raza distinta a la de los europeos de religión cristiana cuya lengua de culto, si alguna tenían, era el latín de los católicos romanos.
Los europeos cristianos eran -según estos erróneos criterios- de la ‘raza’ aria, y los judíos de la ‘raza’ semita.
Esta idiotez no ha desaparecido como idea en el imaginario colectivo.
Para evitar los problemas se ha desestimado en lingüística el empleo de la palabra ‘ario’ -que está demasiado manchada- y en su lugar se emplea el término ‘indoeuropeo’ para referirse al grupo de lenguas en el que han escrito personas de orígenes étnicos tan dispares como Wole Soyinka, Vidiadhar Surajprasad Naipaul, el Inca Garcilaso, Rabindranath Tagore, Tahar Benjelloun, Amin Maalouf o Edward Said.
En lugar de ‘lenguas semíticas’, ‘lenguas camíticas’, o la suma de ambas ‘lenguas camito-semíticas’, actualmente se prefiere hacer la referencia a ‘lenguas afroasiáticas’.
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Sin embargo, como una herencia del pasado nazi, todo el mundo -e incluso nosotras mismas- seguimos llamando erróneamente ’antisemita’ al que odia a los judíos.
Y los árabes que son antisemitas son también antiárabes.
Las seductoras nenas que ilustran este post descienden de Noé, pero no se si de Sem, o de Châm, o de Japhet.
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Nunca entendí el eufemismo “antisemita”. Los árabes también son semitas y no padecen las consecuencias del antisemitismo.
Comentario por Victor — Marzo 15, 2008 @ 3:54 pm