Bueno, este viaje loco está terminando.
Mañana regreso, pero aún tengo varios miles de km por recorrer hasta llegar a mi casa.
Tengo dificultades técnicas, y puedo acceder solo a equipos sumamente deficientes y absolutamente precarios.
Todo se solucionará cuando regrese a casa.
Mientras tanto, logré -milagrosamente- subir una imagen al post, sin siquiera poder editarla.
Tengo cientos de fotos de alta resolución del volcán, y ya encontraré prontito la manera de postearlas para que las vean.
Son reales, inéditas, y posiblemente algo imperfectas tecnológicamente, pero son absolutamente verídicas.
Llegué hasta Santa Lucía, y más allá.
En un mapa que adjuntaré -pronto- se verá más claro lo cerca que estuve.
Unos pasos más adelante el camino se corta, y ahí los carabineros mandan, y no hay negociación posible.
Hay una improvisada pista de aterrizaje con aviones de la Fuerza Aérea de Chile, y no te dejan pasar más, incluso tengo fotos de los aviones despegando.
El camino está cortado y no te dejan avanzar ni un metro más allá de las vallas.
Llegué a unos 30 km del volcán, y pude sacar mis fotos- más de 150- y la que incluyo en este post es sólo una de ellas, obvio sin editarla.
El volcán está activo, y emite irregularmente enormes cantidades de humo y cenizas.
El aire que se respira ahí es electrizante.
El ambiente es muy especial, y no encuentro en este momento las palabras adecuadas para describirlo.
Lo cierto es que dentro de lo humanamente posible -y un poco más- hice lo que estuvo a mi alcance.
Entrevisté a los lugareños, tengo muchas historias que contar, todo muy emocionante.
Si todo va bien mañana a la noche voy a estar en Mendoza, y ahí podré dedicarme al blog más tranquila y con más elementos, y podré subir todas las fotos, y contarles con más detalles mi experiencia.
Obvio, los periodistas de todos los medios estaban mucho más atrás, haciendo entrevistas pelotudas y sacando fotos a la nada, pero yo avancé muchísimo más que ellos, y llegué al volcán, que era lo que quería.
A lo mejor les parece poco o nada, pero el sacrificio fue terrible.
Espero que no me abandonen y me sigan visitando.
Los comentarios los contestaré en los próximos post, no me olvidaré, lo prometo.
Fabiana hizo el gran viaje, pero la siento junto a mí como siempre, así que para mí no hay luto, hay amor y amor y amor, lo que siempre sentí por ella.
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